domingo, 16 de septiembre de 2007

POR LA PUTA

Hace unos años ví en la TV. una serie de obras teatrales chilenas que se transmitian en el horario prime. Era notable ver puestas en escena donde el escenario era un absoluto negro que se intervenía con algunos elementos para cambiar el decorado y situar a los personajes en otros espcios y tiempos que se establecian con la fuerza cómplice que el teatro exige. Recuerdo "La Remolienda" de Alejandro Sieveking.


"Casa de Remolienda" impresiona por su definición y por la textura del color que transmite ya desde los primeros segundos cuando el personaje de Daniel Muñoz comienza a tocar un pandero lentamente hasta comenzar la cueca que nos lleva al pasado. Se presenta una galería de personajes durante la escena donde se presenta la casa de remolienda, ebrios, putas, cabrona y asistente, municipales y unos cuantos que se emborrachan en los "decires" y las oyentes de labios pintados.


Paralelamente la familia de los tres personajes masculinos que conocerán la Casa comienzan el viaje junto a su madre -muy joven- pero Amparo Noguera consigue hacernos olvidar ese lapso de edad que, al parecer olvidaron. Asi los primeros minutos del film se vuelven una batería concentrada y fragmentada de personajes, ambiciones y deseos que no dejan entrar a ninguno de esos mundos propuestos.


La clásica pregunta debe ser: ¿cómo fue la adaptación del teatro al cine?, Eyzaguirre responde algo así como: la obra teatral es folclórica -no quería hacer algo así-. Despúes de ver el film creo que no se percibe ese sentido "desfolclorizador", lo que aparece es un celo absoluto por mostrar un sin fin de siituaciones que se tejen para poder hacer avanzar una historia que -cuando la ví por Tv- era estremecedora por su inocencia y profundamente humana por naturaleza. El film no deja ver, es extremadamente caprichoso en su afan de mostrar un relato que no posee urgencias dramáticas fundamentales y que se desvive en decorados, vestuarios, color, situaciones fotográficas exuberantes, espejos reflejados y objetos bellos en todos lados.


El film deja un vacío que la obra llena y es capaz de rebasar a todo el drama de Sieveking, ese componente es absolutamente sencillo e intenso, el hombre nativo frente a una figura más artificial -la puta: maquillada, falsa, máscara y doble-. Y una madre que intenta enseñar a comportarse a un grupo de niños-hombres -sólo comportarse- al parecer el hombre es un ser salvaje y sólo nos podemos comportar. Ahí hay tema para mil films y eso no es algo muy distinto al folclor.


Si hubiese escrito en un diario malo, hubiese puesto una calificasión de VAYA A VERLA, es un aporte a la producción visual chilena, se nota oficio, se logran transmitir algunos espacios de forma plástica y lumínica, la corrección del color esta sobre la media, el HD funciona y... vaya a verla.

1 comentario:

Pablo Francia dijo...

Me dio risa el último párrafo.