
Alrededor de veinte años demoró el cine de Wong Kar Wai en desplazarse productivamente a Norteamerica. Viaje que no tranzó, ni negoció sus preocupaciones cinematográficas; pero que tuvo un costo que en My Blueberry Nights pasa a ser accesorio.
Los lectores de Raymond Carver y de un sin fin de novelistas que apuestan por la narración corta tienen, ahora, un blanco perfecto para escudriñar esa sensación que causa la narración breve en donde el detalle y el gesto eterno de algun personaje puede ser el pretexto para expresar lo que se quizó escribir. My Blueberry Nights denuncia el fragmento y su brevedad en su unidad misma. El montaje de planos cortos y sucesivamente anómalos para el encuadre que nos domina en el cine habitual y con sus distensiones propias para enmascarar alguna continuidad que se queda en la elipsis o se expresa en su complejidad del flujo de la acción o de la creación de un espacio fílmico único al alejarse del canon.
El film MBN recuerda uno de sus films laberinticos: Days of Being Wild. Aquí nace lo que algunos han catalogado como la trilogía fundamenta de WKW que sigue con "Con ánimo de amar y finaliza con "2046". Con "Days of Being Wild" y con la urbana "Chunking Express" podríamos hablar del desarrollo autoral en el cine de WKW. En esos films vemos como los encuentros, visitas, desencuentros, soledades y las comidas son materia fundamental de los relatos del Director nacido en china. Las películas de WKW están hechas de una buena conversación, unos cigarillos, una buena comida y un amor que no se cumple. Puede que sea así, tal vez son situaciones recurrentes en sus producciones.
My Blueberry Nights supone un catalogo perfecto de la obra de Wong Kar Wai, tal vez ese es su costo al momento de entrar a un sistema de producción que pueda tener algunas variables. El peor momento de un director es cuando decide parecerse a sí mismo. Así y todo con The Follow ya se había aproximado por estas tierras. De la música, de sus operaciones visuales, de sus argumentos, de sus estrategias narrativas podríamos hacer un blog especial. Por ahora nos queda saber que hay películas que pasan en una fuente de soda y que no basta salir de allí para saber que la emoción y los reencuentros están hechos de soledad.
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