martes, 4 de diciembre de 2007

HACE CINCO AÑOS ESCRIBI ACERCA DE "DEAD MAN"



"América es una mezcla de culturas diferentes. Para hacer una película sobre América, me parece lógico tener al menos una perspectiva diferente o transplantada porque la nuestra es una colección de influencias transplantadas".
Jim Jarmusch.

“Dead Man” (1995) de Jim Jarmusch podría ser forzosamente lo que algunas décadas atrás llamaban un Western. Aquél género que narraba la conquista del oeste americano: las artificiosas y constantes luchas entre conquistadores y la resistencia, hoy en día forman parte de la histórica industria de películas de género. El género es como una especie de estructura narrativa, un canon a seguir donde las relaciones de los personajes están determinadas de ante mano. Actualmente el género, no resucita en cuerpo y alma, si no más bien se manifiesta, algunas veces, en forma de cita o como parte de la “caja de herramientas” que el cine utiliza para abordar una historia que necesita tomar forma.


En “Dead Man” la conquista del oeste ha dejado sus indisolubles huellas, la decadencia de los sheriffs, la ausencia de nobles duelos y de las tribus indias pasan a formar parte de una sobre vivencia cultural. Sin embargo el inicio del film remite irremediablemente a un escenario completamente reconocible, deudor del western americano, es aquí donde Jarmusch, lentamente, huye de lo conocido, del imaginario vaquero “revelando” una nueva película e instalando un particular verosímil. El comienzo de una nueva experiencia de vida o el inicio de toda historia en el tiempo.




“... ¿no te acuerdas, cuando estabas en el bote?... y te preguntas ¿por qué se mueve el paisaje más el bote no?...”.


La experiencia cobra reminiscencias míticas -el tiempo cíclico de la antigüedad-. Hasta aquí, un perfecto prólogo para acomodarnos al sillón frente a la pantalla.


Desde el punto narrativo Dead Man no posee un centro, el conflicto central se pierde a medida que el viaje del protagonista vuelve a un nuevo comienzo. William Blake (Jonny Deep) es un joven y ordenado contador que llega a una aldea del oeste americano del siglo XIX “Machine” con pretensiones de trabajar en la empresa metalúrgica del lugar. Sin embargo su proyecto de nueva vida se ve destrozado porque ha llegado tarde, el tren hasta la aldea ha demorado demasiado y su puesto, al parecer, ha sido ocupado, llevándolo por las “cosas del destino” a descender a la condición de matón del viejo oeste.



Lo que llama la atención en Dead Man y lo que originó esta aproximación al cine contemporáneo es la caída de Blake a la condición de matón y su escalada a la violencia, en esta oscilación entre caída y escalada indagaremos el cómo un tranquilo y citadino contador llega a empuñar implacablemente un arma. Para ello es necesario rescatar algunos momentos que se desprenden de la factura de Jarmusch.


Primer momento-. Desde un comienzo la matanza indiscriminada de búfalos, las huellas de millones de alces sacrificados, comunidades indígenas devastadas y la abolición casi total del respeto por el otro son un precedente que anuncia un nuevo “lejano oeste”, donde la conquista en sus habitantes ha dejado nefastas huellas. Aló sueño americano?.


En un segundo momento Blake llega a este raro “lejano oeste” ya sin trabajo y con la indiferencia de los habitantes de “Machine” no le queda otra que pedir licor en la cantina, Blake no se reconoce en ningún momento, el reconocimiento y el vinculo social no parece existir, estando al borde la experiencia de la violencia.


Tal vez el único instante en donde puede entablar un vinculo es con una “ex - prostituta” pero en su alcoba y bajo su almohada hay un arma: “... ¿por qué la tienes?, porque estás en América...”.


Blake debe escapar de la aldea, herido y montado sobre un caballo despierta al lado de un indio, aquí un tercer momento-. El indio “Nobody” llevado muy niño a Europa como objeto de feria y educado como blanco ha regresado a su tierra desde hace un tiempo y habla un extraño idioma, habla pero no dice nada, lo único que logra es confundir a Blake con el poeta y pintor William Blake. Esta relación hace que Blake se vea incomprendido, no escuchado, y más aún en su herido silencio no encuentra respuestas para su angustiante situación y sin ni siquiera saber en que lugar del oeste está.


El silencio comienza a reinar, el idioma que utiliza “Nobody” no es el mismo de Blake, así también las imágenes comienzan a pasar por nuestros ojos como a los ojos del protagonista como un idioma silente comenzando a ser espectadores de cine, casi, en su estado puro.



Cuarto momento-. Blake es buscado (WANTED) por tres matones y todo quién vea el cartel con el retrato. Experimentado con su revolver ha matado a unos cuantos, a algunos de accidente y a otros con o sin motivo. Blake adopta una nueva imagen, un reflejo del poder de las armas y de la “fuerza del sin sentido”. La violencia de las armas, el estado errante de los personajes, el vago terreno del delirio y de las alucinaciones comienzan a reinar. Ya no existen los enemigos ni adversarios declarados.


La violencia está instalada- quinto momento-. Blake, herido de bala, sin fuerzas, con constantes alucinaciones y delirios, comienza a sentirse rodeado y observado por la naturaleza. Es aquí donde Jarmusch imprime una sutil ironía: un ciervo herido se transforma en el único reflejo o reconocimiento dentro del caos que rodea a un matón del viejo oeste que se siente víctima de la violencia en la que el mismo esta inserto. Él no es un personaje violento sino un espíritu azotado por un entorno que se hace irreconocible, allí radica la génesis de la violencia, en el oeste de Jarmusch no hay códigos ni reglas reconocibles para disparar.


La progresiva descomposición de la naturaleza queda al descubierto en el viaje que emprende nuestro “héroe moderno” condicionado por la falta de voluntad y herido se deja llevar por la corriente del río. El mundo es confuso, un continuo devenir; debemos regresar a donde vuelven todos los espíritus.


Jarmusch es uno de esos directores que parecen indagar algunos aspectos del ser humano donde el desamparo, el silencio y el paso del tiempo forman parte de una extraña persistencia dentro del sin sentido de una época y del mundo inexplorado del western en nuestros días. Tal vez sea la única forma de encontrarnos con algo parecido al género en cuestión. Pareciera ser que en “Dead Man” el desamparo, la incomprensión del entorno, la ausencia de códigos éticos que llevan a los personajes a quedarse solos en el mundo y su angustiante incertidumbre de sentido son la remembranza de una historia de omisiones. La historia de América es la historia de culturas que no han sido reconocidas o simplemente que no logran habituarse por completo debido a la continua trasplantación cultural que sufre el continente, es en ese dislocado habituarse donde se puede encontrar el embrión de la violencia.


En “Dead Man” el territorio de la violencia es compartido con el territorio del reconocimiento, por eso, tal vez la solución a la escalada de la violencia sea aceptar el sin sentido propuesto en el film. Allí no hay grandes guerras, no hay un lugar determinado para disparar, sólo una cuantas pistolas... porque esto: es América.

1 comentario:

Pablo Francia dijo...

Buen escrito... la vi hace poco.