
"Italianetz" ó simplemente: "El Italiano" es un largometraje ruso, producido en el 2005.
Comenzar a ver el filme es el perfecto prólogo para saber que el sufrimiento impulsado por el drama social en el cine, data de unas cuantas décadas atrás; proveniente desde el mismo lugar geográfico al que podría pertenecer nuestro protagonista: ITALIA.
El neorrealismo italiano no fue ni es un movimiento artistítico o cinematográfico, ni mucho menos un acuerdo de producción. La historia tiende a ordenar para que no se nos vuelva inabarcable la enciclopedia. Podemos decir que actualmente el cine digital es un movimiento o algo por estilo, pero las distintas manifestaciones que puede tener un soporte no son propias de un sistema de producción ni mucho menos el ánimo de un grupo de personas que proponga un orden. La historia del cine las hacen las películas.
Un horfanato, padres buscando un hijo por adoptar, la pobreza y el frío inaguantable, el riesgo del alcoholismo y la delicuencia que rodea al edificio del horfanato que, pareciera estar en los límites de un pueblo o ciudad de la fría Rusia es el escenario para presentar a Vanya Solntsev: El italiano.
Como podemos apreciar, los elementos que comienzan a componer el drama pueden ser los perfectos para caer en un culebrón ó en una hsitoria épica de lucha y superación, claro ejemplo de que podemos salir adelante. Pero las películas pueden ser referente y límite para comprender que la historia íntima se vuelve mucho más identica que una gran batalla por la humanidad. El niño Vanya Solntsev comienza un viaje en busca de sus verdaderos padres, para ello ha aprendido a leer para poder investigar, en su expediente donde puede encontrarlos. Ya que si no logra este objetivo será adoptado por padres italianos y si alguna vez sus padres regresan por él, será muy tarde.
La sensación que nos deja a cada instante es de constante desarraigo, el mundo que habitan los personajes que rodean los personajes se vuelve corrupto, fuera de la ley y algunas veces paródico cuando se quiere criticar el estatuto de los personajes que dirigen este horfanato. Vanya comienza el viaje desde un tren, pasando por la busqueda de una dirección y la huida de los que quieren que regrese para que sea adoptado.
No es necesario que los personajes digan que no le temen al mundo que se muestra hostíl e infinito, no es necesario darle tanto espacio a lo cotidiano. Basta con construir una buena partida, hacer coincidir todos los fragmentos del mundo donde habitamos para que queramos conseguir lo que nos falta y que eso signifique lo mismo en todo el mundo.
"El italiano" no se vuelve un llamado a la esperanza ni mucho menos, es el registro de un clima desigual y a veces cruel, es la vuelta al padre casi con un carácter redentor que nos ponde en lucha con nuestra emoción cinematográfica (creada a partir de nuestra experiencia cinematográfica) y nuestra emoción sentimental ligada a nuestra experiencia en el mundo real que, a fin de cuentas, mientras más cercanas estén mejor va ser nuestro placer al ver un obra de arte cuando se encuentra o se busca.
Comenzar a ver el filme es el perfecto prólogo para saber que el sufrimiento impulsado por el drama social en el cine, data de unas cuantas décadas atrás; proveniente desde el mismo lugar geográfico al que podría pertenecer nuestro protagonista: ITALIA.
El neorrealismo italiano no fue ni es un movimiento artistítico o cinematográfico, ni mucho menos un acuerdo de producción. La historia tiende a ordenar para que no se nos vuelva inabarcable la enciclopedia. Podemos decir que actualmente el cine digital es un movimiento o algo por estilo, pero las distintas manifestaciones que puede tener un soporte no son propias de un sistema de producción ni mucho menos el ánimo de un grupo de personas que proponga un orden. La historia del cine las hacen las películas.
Un horfanato, padres buscando un hijo por adoptar, la pobreza y el frío inaguantable, el riesgo del alcoholismo y la delicuencia que rodea al edificio del horfanato que, pareciera estar en los límites de un pueblo o ciudad de la fría Rusia es el escenario para presentar a Vanya Solntsev: El italiano.
Como podemos apreciar, los elementos que comienzan a componer el drama pueden ser los perfectos para caer en un culebrón ó en una hsitoria épica de lucha y superación, claro ejemplo de que podemos salir adelante. Pero las películas pueden ser referente y límite para comprender que la historia íntima se vuelve mucho más identica que una gran batalla por la humanidad. El niño Vanya Solntsev comienza un viaje en busca de sus verdaderos padres, para ello ha aprendido a leer para poder investigar, en su expediente donde puede encontrarlos. Ya que si no logra este objetivo será adoptado por padres italianos y si alguna vez sus padres regresan por él, será muy tarde.
La sensación que nos deja a cada instante es de constante desarraigo, el mundo que habitan los personajes que rodean los personajes se vuelve corrupto, fuera de la ley y algunas veces paródico cuando se quiere criticar el estatuto de los personajes que dirigen este horfanato. Vanya comienza el viaje desde un tren, pasando por la busqueda de una dirección y la huida de los que quieren que regrese para que sea adoptado.
No es necesario que los personajes digan que no le temen al mundo que se muestra hostíl e infinito, no es necesario darle tanto espacio a lo cotidiano. Basta con construir una buena partida, hacer coincidir todos los fragmentos del mundo donde habitamos para que queramos conseguir lo que nos falta y que eso signifique lo mismo en todo el mundo.
"El italiano" no se vuelve un llamado a la esperanza ni mucho menos, es el registro de un clima desigual y a veces cruel, es la vuelta al padre casi con un carácter redentor que nos ponde en lucha con nuestra emoción cinematográfica (creada a partir de nuestra experiencia cinematográfica) y nuestra emoción sentimental ligada a nuestra experiencia en el mundo real que, a fin de cuentas, mientras más cercanas estén mejor va ser nuestro placer al ver un obra de arte cuando se encuentra o se busca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario