miércoles, 21 de noviembre de 2007

COMO OLVIDARSE DEL CINE INDEPENDIENTE (PARTE I)


A la hora de establecer la "excentricidad" de una película, las etiquetas, rótulos, códigos y estampas dejan de ser útiles, no sólo porque entreguen una generalización con matices reductivos y ansiosos en un afán concluyente que "no" definen, minimamente, la cualidad de una manifestación artística contemporánea sino porque no dicen mucho de la película ni menos garantiza la experiencia de nosotros frente a él.

Oír hablar de cine independiente nos abre un registro de films que parten desde un grupo determinado de directores norteamericanos que produjeron films fuera del formato de la industria, él que consiste en una serie de contrataciones que fragmentan la factura y el control artístico de la obra audiovisual. A esto se le suma que, cada parte del equipo de producción posee un mecanismo para producir la visualidad requerida. En forma práctica, podemos encontrar una serie de films que se aproximan en sus temáticas, en actores, en la apariencia, en la campaña de marketing o muchas ocasiones se presenta de la siguiente forma: "DE LOS PRODUCTORES DE...". Este último se transforma en un eufemismo que trae consigo una trampa de la industria que se miente a sí misma para "vender".

Muchas veces una producción cinematográfica posee límites difusos y centros situados en la memoria y tradición cultural que tenga el realizador o la producción de la que se pretenda manifestar una crítica al interior de múltiples gamas de ejercicios textuales que nacen fuera del dominio y de la crítica comercial. Es en éste preciso espacio de las conseciones que un director debe hacer con la "Industria" donde nacen films que pueden llamarse como independientes. Con la excepción de que en alguna etapa, como la distribución se necesita o urge la participación de una figura para que los films lleguen a nuestras manos.

Hoy en día los films tienen variadas formas de producción, por lo que muchos de los directores gozan la complicidad de productores para poder llevar a cabo su propio film. Lo mas probable es que Gregg Araki con una de sus últimas producciones goce de éste temple creativo.

"Misterious Skin" (2004) puede ser uno de los films que logra desde un comienzo mezclando diferentes registros visuales de género, la impresión es que se está frente a un film cercano a "Nowhere" (1997) donde lo extraterrestre era parte activa de un film que se destacaba por su brutal inestabilidad que, ahora proyectado en el tiempo, se torna antecedente, para que Araki pudiera poner en escena un film con un postulado acerca del relato y un papel activo del espectador para poder generar críticas respecto a la concepción de la historia. El argumento posee dos lineas narrativas o mejor aún dos concepciones de una historia colmada de fragmentos que son necesarios para que Araki pueda dejar la libertad más fructífera que se puede lograr en el cine, la de contarnos la historia a nosotros mismos. Se acabo la jerarquía del narrador que estaba en todos lados y en todas partes...

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