
"París, Je T'Aime" reúne un grupo de cortometrajes con un pie forzado; algo así como un tema en común o una guía temática que pueda producir la reunión de tan dispares directores que deben situar sus historias en barrios de París.
Puede parecer algo siútico, apestoso o simplemente snob tragarse el título que alude a la ciudad que, supuestamente, te enamora.
La elección de los directores como siempre es arbitraria y muchas veces puede ser la decisión del gusto de los productores o convenios con distribuidores que puedan hacer mover el negocio. En fin, importa una muestra de diversas visualidades, donde algunas se perfilan al lado de otras que se desploman por su aroma a librería de libro usado y afrancesado.
Alfonso Cuaron, Tom Tkwer, Cristopher Doyle, Sylvian Chomet, Walter Salles, Gus Van Sant y los hermanos Coen por nombrar algunos que otorgan la impronta de una producción eclectica en sus formalidades y narrativas visuales. Pero poco de eso pasa en contadas excepciones.
La virtuosidad de sostener un largometraje y desarrollar un guión por algo más de 90 minutos no asegura la habilidad de hacer un cortometraje en 5 minutos. Hacer un cortometraje tiene una cuota de insolencia, adolescencia o si quieren llamar arrojo a la prueba y a la caída en el error que gran parte de estas historias no poseen.
Pero irrumpen las historias de Cuaron, de Tykwer, de Salles para volver a creer en el formato. Aunque los tres que eleji optan por caminos distintos sorprender con el manejo de la puesta en forma de su producción.

Cuarón logra un plano secuencia que dura la conversación de Nick Nolte con Ludivine Sagnier con la luz justa para llegar a al desenlace que cobra un nuevo sentido. Tykwer, pienso que su oficio se exacerba en el corto situado en "Faubourg Saint-Denis", Donde un llamado telefónico activa la memoria de un ciego. Lo que se puede concluir en el corto de Tykwer es que comprueba su oficio que ha pulido desde su cortometraje "Epilogo" hasta "Perfume: historia de un asesino", con todo el arsenal del artificio que puede convencer que el manejo del tiempo es lo unico que importa cuando se quiere hacer cine.
Walter Salles activa la matriz latina. El cine de este lado del mundo se ve reflejado con el uso del estereotipo mas manoseado en la cultura venezolana: la asesora del hogar de "bajos recursos" que debe dejar a su bebe y cruzar casi todo París para sobrevivir. A pesar del tópico narrativo Salles sostiene con el trayecto por el metro, las micros y la austeridad de sus recursos narrativos una historia que molesta a primera vista pero que se re acomoda cuando llega a su fin.
Los otros cortometrajes gozan de la experiencia de sus directores, muchos de ellos atractivos e impulsivos al armar el relato. Hay ciertos homenajes: G Rowlands /que participó como directora de otro corto) con Gazzara comparten una conversación (como se extraña a Cassavetes). Y algún excéntrico necesario: Chistopher Doyle da una clase de imagen y estilo como si su cortometraje fuese un catálogo de moda y alta costura.
Eso sería...

Los Maestros:
Christopher Doyle & Tom Tykwer
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