lunes, 9 de abril de 2007

El comienzo de la venganza













"The Proposition" nos presenta el escenario del western con sus personajes y espacios. Pero éste filme que se sitúa en Australia en la época de una cierta conquista de territorios por parte de los ingleses ya transforma la concepción tan clásica que podríamos haber establecido del género.


Guy Pearce ingresa al selecto grupo de los solitarios en el cine pero con una ambiguedad que no logra determinar algún sentido. El paisaje se torna lugar de conquista y de errancia - Jim Jarmush obtiene efectos similares con "Dead Man" cuando William Blake confía el viaje a un caballo que roba de un pueblo.

El film se despliega en un terreno donde el pasado actúa como carga dramática: las aberraciones cometidas por los hermanos Burns. El fime comienza con la captura de Charlie (Guy Pearce) y Mike -dos de los cuatro hermanos- La escena de una balacera que perfora los muros de una bodega dejando que la luz entre por los orificios de los impactos multiplica el efecto que los hermanos Coen disfrutaron en "Simplemente Sangre". Con la captuta viene
la proposición de Stanley una especie de Sherriff que pretende hacer justicia según sus propios conceptos.

Charlie debe matar a su Hermano Arthur para que su hermano Mike no sea condeando a muerte luego de nueve dias. Con esta sentencia la película construye su inicio y su punto de partida. Nueve dias en que el protagonista Charlie con su silencio y brutalidad, Stanley con sus limitaciones y conflictos familiares -Emily Watson- la esposa atormentada por los crimenes de los Burns, una aldea que busca la venganza y la justicia, "indios" prisioneros y exterminados, un lugar donde las moscas, la sequiedad, el calor y la inhospitalidad del escenario capturan la atención.

La película se va contruyendo en la urgencia del cumplimiento de la proposición, las preguntas son inocentes ¿matará a su hermano?. Justamente el filme no pone su resolución en esa duda argumental tan clásica que, al parecer, se fue erguiendo para la aparición de los hermanos Burns.













Es el comienzo y el final de "The Wild Bunch" de Sam Peckimpah. Es la reinstalación de la venganza silenciosa. De la locura exquisita, donde la violencia es el disfraz que se hace necesario y la soledad se vuelve agresiva, donde la culpa y la frase "no hay vuleta atrás" se hace imperiosa, donde la conquista de un territorio es espiritual -los contantes planos amplios de Arthur mirando hacia el horizonte-, donde hay que cargar con el cadáver de nuestras culpas y continuar... La película no se acaba con los créditos...

El desgarro de no tener familia y el derecho de huir por los terrenos que conquistó el dolor... hacen de The Proposition la oportunidad de comenzar a complejizar los niveles de un discurso fundado por el cine nortemaricano del western pero desplazado en su sentido moral.

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